Lo conocí en la primaria, pero nunca me percaté de su existencia hasta el último día del viaje de séptimo. Estaba sentado mirando con cara de bobo hacia adelante y parecía perdido en sus pensamientos.
Sentí como si me oprimieran el pecho, pero era un sensación linda. Desde entonces me quedaba mirándolo con cara de idiota todos los recreos. Yo era muy tímida en ese tiempo y no le podía decir ni “hola”. El año ya estaba por terminar y no habíamos elegido la misma secundaria, no iba a verlo tan seguido como antes.
El es un mujeriego profesional, medalla de oro y con la clásica costumbre de serle infiel a todas sus novias, mis amigas amorosas y divinas lo único que sabían decirme es: 1) “Gimena ¿ese te gusta?” 2) “Te das la vuelta y se besa a 20 más” 3) Si yo les muestro una foto de él: “Mira la cara que tiene, anda a saber a que mina estaba mirando” y muchas cosas más. Pero a mi no me importaba, a mi me encantaba y punto. Y sí, para que quede bien claro: él era un intento de persona y no tenía corazón.
El tiempo pasaba y una de mis amigas que conocí el año pasado en la secundaria resultó ser su mejor amiga. Yo había cambiado mucho. Desde la primaria no era más una nenita tímida que no hablaba con nadie. Pero ¿qué pasó? Que cuando lo vi en el cumpleaños de ella se me paralizó el cuerpo, mi mente quedó en blanco y mi gran saludo fue “hola” con una voz agudizada por los nervios. No entendía que pasaba, ya no me costaba socializar, ni hablarle a un chico que me gustara (porque antes sinceramente prefería salir corriendo antes de hablarle), pero con él me quedaba dura como una piedra.
Pero la vida no iba a esperar a que yo me decidiera a hablarle y en las vacaciones del año pasado se me partió el corazón. Tenía novia. Me quería matar, tirarme al vacío, cualquier cosa con tal de no verlo con ella y me van a decir: “Bueno, pero si es un mujeriego en dos meses, ya fue, van a cortar”. Ojalá hubiera sido así, pero hasta el más mujeriego cambia cuando le llega la indicada y se nota de acá a la china en tortuga, que ella es la indicada.
Y acá estoy yo, lamentándome por no haber actuado antes, pero eso no sirve de nada. Nunca en mi vida me gustó tanto un chico como me gusta él y eso que aparecieron nuevas personas, pero nadie como él. No sé qué tiene. Solamente sé que no lo tiene nadie más y me tengo que bancar verlos felices y juntos, pero lo hago porque yo pienso que si de verdad lo quiero le voy a desear lo mejor aunque no sea conmigo.
Yo se que a lo mejor en el futuro me volveré a enamorar, pero él fue ese amor que todos tenemos, que nos marca para siempre y que pase lo que pase nunca lo vamos a olvidar y nunca lo vamos a dejar de querer.
